Desaparecida de una Casa Cuartel
Desaparecida

La democracia no entrará en los cuarteles, hasta que mi madre, mujer de Guardia Civil, no salga de uno de ellos.

CASO ABIERTO...
Casa Cuartel donde desaparece mi madre 1947
Casa Cuartel donde desaparece mi madre 1947
 
 

 

CASO ABIERTO...
Edición nº 8 - septiembre de 2004
Cartagena Histórica

JUANA RODRÍGUEZ CHAPARRO
DESAPARECIDA EL 27 DE ABRIL DE 1947
DE LA CASA CUARTEL DE LA GUARDIA CIVIL EN LA UNIÓN

Juana Rodríguez Chaparro y José Pozo el día de su boda
Juana Rodríguez Chaparro y José Pozo el día de su boda
Este artículo recoge un intenso drama humano que comenzó en 1947. Dada la historia que describimos y sus implicaciones, es necesaria una advertencia previa al lector. Por primera vez se aportan datos no conocidos hasta el momento y en sus conclusiones se expone con crudeza lo que pudo suceder a Juana Rodríguez en la madrugada de aquel 27 de abril. Siempre habrá quien maliciosamente, sacando los hechos de su contexto, diga que es un artículo contra la Guardia Civil. Vaya por delante nuestra admiración y respeto por la actual Guardia Civil, seguramente la institución policial que en el sistema democrático español más ha sufrido en su trabajo por el mantenimiento de la legalidad. La Guardia Civil desde su fundación en 1844, vivió los mismos avatares que el pueblo español y forma parte de su historia con sus mismas luces y sombras. Siempre tuvo a gala mantenerse fiel a las autoridades constituidas. En abril de 1931, su Director General José Sanjurjo dio el espaldarazo definitivo al nuevo régimen al ponerse a las órdenes del primer gobierno de la II República y, en julio de 1936, el general Aranguren y sobre todo el coronel Escobar tuvieron una actuación decisiva en la derrota de la sublevación militar en Barcelona, situando las fuerzas de la Guardia Civil al lado de la autoridad legal. En el resto del país el posicionamiento de la fuerza tuvo mucho que ver con la situación geográfica y su faceta militar. ¿Qué ha tenido actuaciones controvertidas? Por supuesto, pero no más que la gendarmería francesa, los “carabinieris” italianos o los agentes federales de Estados Unidos por poner unos ejemplos de policía similar. También es necesario, para entender los hechos, situarse en el contexto de 1947, en una posguerra muy dura con un régimen militar cercado tras la Segunda Guerra Mundial y en una zona minera donde no abundaban los partidarios del general Franco.

En el caso que nos ocupa es lógico pedir responsabilidades a la Guardia Civil porque la desaparición de Juana Rodríguez ocurrió en una de sus casas-cuartel. Tal responsabilidad nace del derecho de unos hijos a saber qué ocurrió con su madre. Y también de la firma por parte de España en 1992, de la Declaración sobre Desaparición Forzada ante la ONU. Firma que implica al Gobierno Español y a sus Instituciones en la búsqueda de personas desaparecidas.

Lugar donde ocurrieron los hechos
Lugar donde ocurrieron los hechos
La Unión  Ciudad Minera
Casa cuartel de la Guardia Civil en La Unión en la actualidad, tras su restauración
Casa cuartel de la Guardia Civil en La Unión en la actualidad, tras su restauración

Los hechos

En la noche del 26 al 27 de abril de 1947, Juana Rodríguez Chaparro, esposa del Guardia Civil José Pozo Martín, desapareció de la casa-cuartel de la Guardia Civil en La Unión, donde ambos vivían, sin que hasta la fecha se haya tenido noticias de su paradero.

Han transcurrido casi 60 años de la desaparición de Juana Rodríguez y en estos momentos concurren dos historias como consecuencia de aquella desaparición, en la que una es consecuencia de otra.

Juana Rodríguez desaparece en la noche del 26 al 27 de abril de 1947 del cuartel de la Guardia Civil de La Unión, lo que origina una tragedia para sus hijos aunque no, aparentemente, a su marido el guardia José Pozo. A causa de la desaparición se produce una disgregación familiar en la que los hijos del matrimonio son separados pasando a vivir con familiares en distintos lugares e incluso la protagonista de esta segunda historia recluida en un convento de monjas hasta su mayoría de edad.

Irene Pozo Rodríguez, una de las hijas de la desaparecida, inicia a principios de los años ochenta la segunda historia ¡Quiere saber qué le sucedió a su madre!

Esta segunda historia dura más de veinte años y como la primera aún no ha tenido su final.

Irene con su marido Roque han vivido un calvario por las especiales circunstancias del caso. Han luchado lo indecible para que la Dirección de la Guardia Civil, a la que consideran corresponde la responsabilidad, por haber ocurrido dicha desaparición en una casa-cuartel, les proporcionara una explicación creíble sobre lo sucedido a su madre.

En un recorrido increíble por manicomios e instituciones psiquiátricas, contratación de detectives privados, etc., trataron de hallar alguna pista sobre la desaparecida. Interrogaron a los testigos que en aquellos días moraban en la casa-cuartel de la Unión, unos respondieron, la mayoría se escondió e incluso tembló al recordar aquellos días. Recurrieron a los diputados del Parlamento Español, a la reina de España, a los medios de comunicación, fueron protagonistas del programa de Televisión Española ¡Quién sabe dónde! dirigido por Paco Lobatón. Al principio la información que recibieron del Instituto fue negativa, pero continuaron, sin desaliento, a pesar de algunas amenazas veladas y otras más directas. Recibieron en su casa la visita de un teniente coronel de la Guardia Civil que dijo a Irene que dejara de buscar a su madre, instándola también a prometerle "como Guardia Civil, como "amigo" y como conocedor del Cuerpo, que no seguiría buscando a su madre. Y añadiendo textualmente: "Tu madre fue una mujer buena pero algo ingenua, no seas tú lo mismo"

Juana Rodríguez en 1939
Juana Rodríguez en 1939
juana Rodríguez y José Pozo en La Unión.
Juana Rodríguez y José Pozo en La Unión.
Esta fotografía fue tomada poco antes de su desaparición
Desaparecida

Por fin comenzaron a recibir alguna información, a causa de la presión ejercida por las instituciones, en principio sesgada e incompleta. En 1998, ante una orden terminante del Ministerio del Interior y la comprensión del Director General de la Guardia Civil, Santiago López Valdivieso, les entregaron copia del informe interno instruido por el instituto sobre la investigación practicada por la desaparición de Juana Rodríguez en la madrugada del último domingo de abril de 1947. La investigación se realizó en los meses de junio y julio de aquel año, es decir, comenzó un mes después de los acontecimientos. Lo veremos.

Pero, ¿dio respuesta dicho informe a la pregunta que se han hecho durante tanto tiempo los hijos de la desaparecida?
Creemos que no.

La angustia personal de Irene y sus hermanos continúa porque quienes conocieron la realidad de los hechos no han tenido en los 57 años transcurridos el valor de afrontarlos, léase su padre José Pozo y los oficiales, suboficiales y guardias que aquella madrugada del 27 de abril de 1947 junto con sus familias vivían en la casa-cuartel de la Guardia Civil de La Unión.

El informe de la Guardia Civil sobre la desaparición

Nos encontramos ante un informe (denominado Información Privativa del Cuerpo número 5/35/T./ 1947) que es ante todo un expediente para uso interno cuyo instructor fue el comandante Felipe Casinello López de la Comandancia de Murcia: El informe es una clásica pieza militar muy de la época cuyo título ya nos sorprende, porque expresa en sí mismo una conclusión de la investigación que no es la correcta. Transcribimos literalmente:

Instruida al Guardia 2º de la expresada Comandancia, JOSÉ POZO MARTÍN por haber desaparecido de su domicilio de la Casa-Cuartel de La Unión, la esposa del mismo, al parecer por causas de mostrarse ésta celosa de una hija del Comandante de Puesto.

La investigación, a nuestro juicio, y según se desprende de este documento entregado finalmente a Irene Pozo Rodríguez y a su marido Roque por la Guardia Civil en 1998, estuvo mal hecha. El coronel jefe de la comandancia, informado de la desaparición, se desplaza a La Unión a los tres días para averiguar lo sucedido. Allí debió conocer los hechos o al menos los hechos que le contaron, aunque no debemos olvidar la autoridad que representaba un coronel de la Guardia Civil en aquellos años, máxime si era jefe de la comandancia de Murcia. A su regreso ordena al comandante Felipe Cassinello López que inicie el expediente; éste nombra escribiente y efectúa su primer desplazamiento a La Unión donde comienza los interrogatorios el 28 de mayo, es decir más de un mes después de la desaparición. Se dice en el propio expediente que la investigación no debía comenzar hasta que el cabo Segura, uno de los principales implicados ya que era padre de la supuesta amante del guardia Pozo, abandonara el cuartel hacia su nuevo destino ¿Por qué...? Lo cierto es que, hasta que en Murcia no se recibe la comunicación que el cabo ha partido hacia su nuevo destino en Águilas, Casinello no se desplaza a La Unión para el comienzo de las actuaciones.

La guarnición del cuartel de la Guardia Civil de La Unión 1947.
La guarnición del cuartel de la Guardia Civil de La Unión 1947.
En el centro el capitán Andrés de Pedro, a su izquierda el teniente Enrique Rodríguez, a continuación el cabo jefe de puesto Cayetano Segura, padre de Cayetana. El tercero por la izquierda, de pie, es José Pozo

El documento que contiene los resultados de la investigación es importante por lo que dice, y sobre, todo por lo que no dice. A nuestro juicio no profundiza en la cuestión principal: la desaparición de Juana Rodríguez. Se limita a unos interrogatorios tras los que no se saca ninguna conclusión, excepto que hubo algunas "faltas leves" previstas en el Código de Justicia Militar por parte de algunos miembros del Instituto a los que se sanciona también levemente. El 3 de septiembre de 1947, tras los sucesivos informes del comandante Cassinello al coronel de la Comandancia, de éste al general del sector en Teruel y de éste al Director General, Camilo Alonso Vega, que lo era aquellos años, resuelve imponer los siguientes castigos: al guardia José Pozo dos meses de calabozo y traslado de Comandancia por falta leve prevista en el citado código en concepto de "actos contrarios a la dignidad militar". Al cabo del puesto y padre de Cayetana, Cayetano Segura Montoya, un mes de arresto en lacabecera de Comandancia por "inexactitud en el cumplimiento de sus obligaciones" y traslado de puesto, así como expulsión de su familia de las casas-cuarteles. Al guardia Juan Muñoz Pérez ocho días de arresto por las mismas causas. Al capitán de la línea Andrés de Pedro Navarro y al teniente Enrique Rodríguez Lumbreras un mes de arresto en castillo también por "inexactitud en el cumplimiento de sus obligaciones". Al guardia José Pozo, además, y a pesar de que en el informe se dice textualmente que "No aparece en esta información indicio alguno de que el guardia José Pozo haya contribuido materialmente o sea sabedor del fin que su esposa haya podido tener después de la desaparición de su domicilio" el Director General acuerda su expulsión del cuerpo por "baja conducta moral"

José Pozo con su hijo menor en el patio del cuartel en 1947
José Pozo con su hijo menor en el patio del cuartel en 1947

Es incomprensible que si a José Pozo no le consideran culpable de la desaparición, le impongan una sanción tan absolutamente desproporcionada a la vista de las conclusiones del expediente. ¿Por qué esa sanción si no se le considera implicado en la desaparición? El comandante Cassinello, desde el principio de las actuaciones, parte de la base que Juana Rodríguez desaparece por su propia voluntad de la casa-cuartel.

Hemos consultado con algunos miembros de las fuerzas de seguridad del Estado sobre procedimientos de investigación en cuanto a desaparición de personas y también su opinión sobre el informe, y mejor no expresar lo que nos han dicho, es increíble que unos profesionales como se supone a los miembros del Instituto acostumbrados a interrogatorios y a llegar a obtener la verdad, evidentemente en aquellos tiempos, con métodos muy distintos a los que se emplean en la actualidad, no se centraran en el principal sospechoso, el marido de la víctima, y averiguaran lo sucedido. Por tanto sólo dos conclusiones podemos extraer de tal Informe Privativo: o no existía interés en averiguar lo sucedido, lo cual es absurdo, o el informe se hizo para cubrir un expediente sabiendo ya lo que había sucedido. Al guardia Pozo se le había hecho previamente un Tribunal de Honor en el que se le condenó, no sabemos, aunque sí sospechamos, por qué. Y el expediente se hace para justificar las sanciones y porque, evidentemente, ante la desaparición algo había que hacer. Con esta solución el "buen nombre" de la Guardia Civil quedaba a salvo. A José Pozo lo expulsan pero solucionándole el problema de trabajo, la prueba es que la propia Guardia Civil recomienda a una persona "indigna de pertenecer al cuerpo y de baja conducta moral" como reza en el expediente, para un puesto de vigilante en la Maquinista de Levante, de esta forma el asunto queda zanjado.

Cayetana Segura, durante la entrevista que le hizo el programa quien sabe dónde de TVE.
Cayetana Segura, durante la entrevista que le hizo el programa quien sabe dónde de TVE. Negó cualquier implicación en los hechos

Para conocimiento del lector debemos decir que José Pozo era un buen Guardia Civil, nos abstenemos de calificarle moralmente, durante la Guerra Civil había sido herido. Poco después de finalizar el conflicto ingresa en la Guardia Civil, actuando en el Instituto como, lo que hoy día podemos llamar, especialista en operaciones especiales. Era uno de los hombres de confianza en el cuartel de La Unión donde se encargaba de los trabajos más difíciles. Seguramente desde su puesto en la Maquinista de Levante siguió colaborando con sus antiguos compañeros. En una entrevista realizada para el programa Quién Sabe Dónde dijo que él siempre estaría con la Guardia Civil y que no la temía. En esa misma entrevista al preguntarle por qué era conocido en La Unión como el "asesino" responde que era algo que decían de él los delincuentes a los que había sentado la mano. Jamás dijo a sus hijos lo que sucedió con su madre, sólo pudieron oírle esta frase textual: "Con vuestra madre sucedieron cosas muy graves que yo no pude evitar". Murió en La Unión hace pocos años.

¿Qué pasó con Juana Rodríguez?

HECHOS CIERTOS

-El guardia José Pozo mantenía una relación sentimental con Cayetana Segura, hija del cabo del puesto.

-La relación llega ser conocida por Juana Rodríguez.

-Juana Rodríguez visita la tarde del día 25 de abril de 1947 al capitán de la Línea Andrés de Pedro en su domicilio.

-Juana Rodríguez desaparece del cuartel de la Guardia Civil de La Unión entre las 00:45 y las 05:00 horas de la madrugada del 27 de abril y jamás se vuelve a saber nada de ella.

Hipótesis

HUIDA DEL CUARTEL

De ser así no hubiera abandonado a sus hijos. Cuando en una ocasión anterior en La Unión parece que lo intenta (o amenaza con ello) se lleva consigo al hijo de 14 meses.

Además, tarde o temprano hubiera aparecido, como sucedió en 1943 ó 44 que también, tras otra discusión conyugal, se fue de una casa-cuartel en Algeciras y se dirigió a su pueblo.

Todos los medios de comunicación en que podía huir de La Unión eran controlados por la Guardia Civil. Es la hipótesis más improbable.

SUICIDIO

Es la hipótesis que, no sabemos por qué, mantiene el Informe Privativo instruido por orden de la Guardia Civil para esclarecimiento de los hechos.

No es creíble. Juana era una mujer que amaba a sus hijos y su marido. Tampoco había antecedentes de algún intento anterior, además estaba convencida de que a su marido lo trasladaban de puesto, como así lo comunicó, muy contenta, a varias personas, tras su entrevista con el capitán la tarde del viernes día 25.

ACCIDENTE

Coral e Irene Pozo en el patio de la casa-cuartel de La Unión
Coral e Irene Pozo en el patio de la casa-cuartel de La Unión
Jose Pozo el hermano menor
Jose Pozo el hermano menor

Entendiendo accidente que en la madrugada del sábado, cuando el guardia Pozo llega a su casa sostiene una nueva discusión con Juana y la golpea, cayendo ésta y golpeándose a su vez con el suelo o algún mueble y falleciendo a consecuencia del golpe.

Es muy improbable que estos hechos no despertaran a los hijos o la discusión (muy fuerte) no llegara a oírse en resto de la casa cuartel, silenciosa en esos momentos (entre 00:30 y 01:30) de la madrugada.

En este caso, improbable como decimos, el guardia Pozo si hubiera podido contar con la complicidad de algún compañero para hacer desaparecer el cadáver tras contarles como había sido el "accidente" y se hubiera levantado un muro de silencio tras el Tribunal de Honor presidido por el Teniente Coronel.

ASESINATO

Es la HIPÓTESIS más probable aunque los motivos no llegan a estar claros en ninguno de los posibles implicados. Lo que sí es cierto es que en las conjeturas que se hacen a continuación siempre está implicado como autor su marido el guardia Pozo.

A.- José Pozo mata a Juana Rodríguez porque representa un estorbo en sus relaciones con Cayetana Segura. Aunque ha habido y habrá muchas muertes por esta causa, es difícil creer que un guardia civil en una casa-cuartel pueda realizar semejante acto y contar con la complicidad de todos para mantener el hecho en silencio y para hacer desaparecer el cadáver. Además José Pozo no acabó con Cayetana.

Habitación donde "durmió" José Pozo la noche de la desaparición de su esposa
Habitación donde "durmió" José Pozo la noche de la desaparición de su esposa
Irene Pozo visita la casa donde vivió en la casa-cuartel
Irene Pozo visita la casa donde vivió en la casa-cuartel

B.- Juana, desesperada con la situación, amenaza al capitán de Pedro con contar algo que sabe si no traslada a su marido a otro cuartel. El asunto es tan grave que se decide que Juana debe morir. ¿Qué pudo decir Juana al capitán para que se tomara una decisión tan drástica y existiera la complicidad de todos o gran parte de los guardias que vivían en la casa-cuartel de La Unión?

Hemos recogido por la zona rumores de que en aquellos años existía contrabando de armas para la Argelia francesa, importaciones clandestinas de tabaco y otras operaciones ilegales que se realizaban por la zona de Portmán, también se rumorea en el pueblo que estaban implicados en ellas algunos guardias de la casa-cuartel de La Unión ya sea por acción u omisión.

¿Fue esto lo que Juana Rodríguez amenazó con desvelar a las autoridades si su marido no era trasladado de puesto?

¿Cómo se hace desaparecer el cadáver?

Entre los años 1995 y 2002 se realiza una total remodelación de la casa-cuartel de la Guardia Civil en La Unión sólo se dejan en pie las cuatro paredes exteriores. El resto del edificio es demolido y reformado quedando un cuartel completamente nuevo. Durante estas obras, en el aljibe existente en el patio, al parecer se descubren unos restos humanos que fueron trasladados para su estudio al Instituto Anatómico Forense de Madrid. Los hijos de Juana Rodríguez tuvieron conocimiento de tal hecho de forma sesgada y sin confirmación por una llamada al programa Quién Sabe Dónde. Como lo cuentan lo contamos.

Pero en La Unión la memoria oral más extendida en la actualidad es la que sus actuales vecinos recibieron de sus padres o abuelos, casi todos fallecidos. Cuentan que Juana Rodríguez murió en la casa-cuartel y su cadáver fue sacado la misma noche y llevado al cementerio donde fue enterrado. Vecinos del cuartel, rodeado de viviendas entonces como ahora, vieron salir en la madrugada por la puerta trasera a dos guardias a caballo, llevando uno de ellos un bulto atravesado delante, se dice que el guardia José Pozo era uno de los dos jinetes.

Juana Rodríguez fue enterrada en el cementerio de La Unión obligando los guardias civiles al enterrador a inhumarla. Este hecho que hoy nos puede parecer increíble pudo suceder por el dominio y el poder que ejercían los guardias, repetimos que hay que situarse en la época, seguramente no era la primera vez que un hecho así sucedía, en La Unión o en otros puntos de España. Podemos suponer que en algún caso pudo resultar alguien muerto en el cuartel (malos tratos, palizas etc. Durante determinados interrogatorios) y la forma más segura de hacer desaparecer el cadáver era en el cementerio ordenando al enterrador la acción bajo amenazas o contando con la complicidad del mismo. En esta ocasión se emplearía el mismo procedimiento.

En todo caso la versión que más se repite entre las gentes de La Unión es que: "Los que sabían lo que pasó eran el cura y el enterrador"

¿Por qué el cura?

Según los rumores citados, porque el cura recibió en confesión la versión del enterrador, en esta confesión las voces subieron de tono y las oyó el campanero-sacristán de la iglesia que lo contó a algunos de sus allegados.

Esta versión, sin duda, no excluye otras. Pero se ha mantenido más de cincuenta años y los rumores populares siempre tienen una base cierta, aunque sufran desviaciones con el paso del tiempo y la transmisión de unos a otros. A nosotros, al menos, nos parece que no carece de lógica.

Cronología de los hechos

Conclusiones

Puerta trasera del cuartel tal como se hallaba en 1947. Por este lugar aseguraban los vecimos que fue sacado el cadáver de Juana Rodríguez para ser traladado al cementerio
Puerta trasera del cuartel tal como se hallaba en 1947. Por este lugar aseguraban los vecimos que fue sacado el cadáver de Juana Rodríguez para ser traladado al cementerio

La realidad es que los tres hijos de Juana Rodríguez siguen sin conocer qué sucedió con su madre y su sufrimiento interior continúa. Hora es que acabe tras 57 años de espera.

Creemos que la clave de lo sucedido únicamente puede estar en dos lugares, en La Unión o allá donde se encuentren los que vivían en la casa-cuartel el día de la desaparición, o en los archivos de la Dirección General de la Guardia Civil.

Desde estas páginas hacemos un llamamiento, por una parte, para que los que conocieron lo sucedido, si aún viven, o sus descendientes, aporten alguna luz o cuenten lo que pasó aunque sea de forma anónima. Por otra parte, pedimos a la Guardia Civil que investigue en sus archivos toda la documentación referente al cuartel de La Unión relacionada con los hechos y demostrando esa generosidad iniciada con la entrega del Informe Privativo comunique a Irene Pozo y a sus hermanos lo que sucedió a Juana Rodríguez Chaparro. Conocemos como investigadores de historia, que es inútil entrar en un archivo, aún con las pertinentes autorizaciones, si la documentación que se busca no quiere ser mostrada por los responsables. Seria un acto de justicia que los propios responsables de la Guardia Civil tomaran la iniciativa y cerraran para siempre el caso de Juana Rodríguez.

Ángel Márquez Delgado

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Última actualización: septiembre 2017